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	<title>Abrumaciones y meta-T</title>
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	<description>Sortilegios y tropiezos, y cacofonías</description>
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		<title>Precocidad abandonada</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Jun 2011 18:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las mentiras]]></category>

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		<description><![CDATA[En un futuro remoto y despiadado, las grandes corporaciones van a los arrabales a comprar niños y niñas, cuyos patrones cerebrales cumplan ciertos parámetros. Los llevan para sus laboratorios, les colocan sondas mentales, imperceptibles por el niño, y los dejan jugar con los productos de la empresa, para explorar las ocurrencias de los infantes respecto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En un futuro remoto y  despiadado, las grandes corporaciones van a los arrabales a comprar  niños y niñas, cuyos patrones cerebrales cumplan ciertos parámetros. Los llevan  para sus laboratorios, les colocan sondas mentales, imperceptibles por el niño, y los dejan jugar con los productos de la empresa, para explorar las ocurrencias de los infantes respecto de los nuevos artefactos, y de ahí generar nuevas ideas.</p>
<p>La teoría es que solo los niños, cuando ven algo que nunca antes han visto, pueden encontrarle nuevos  usos e interpretaciones.</p>
<p>Claro los niños solo serían útiles pocos años, y habría que ir  rotándolos por varios tipos de productos, hasta que ciertos patrones  cerebrales muestren que ya están adquiriendo prejuicios causi-adultos, y  entonces, si el niño/niña es muy inteligente, la corporación lo adopta y  lo entrena como ingeniero o diseñador. Estos son parte de la élite de la  empresa, si es normal y una familia adinerada lo quiere, se lo venden, ya que suelen ser muy apreciados entre las familias ricas. Los niños que nadie quiere suelen terminar como protagonistas de relatos y novelas.</p>
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		<title>A veces las puertas son pilares</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jun 2011 20:17:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las mentiras]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace varios años Jorge Albear me contó sobre las columnas de la carretera secreta de Xalapa. Resulté incrédulo y divertido ante el disparate, una carretera de cientos de kilómetros no puede ser secreta; pero mi amigo fue vehemente sobre la existencia de la carretera. Meses después de aquella conversación cayó en mis manos un ejemplar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace varios años Jorge Albear me contó sobre las columnas de la carretera secreta de Xalapa. Resulté incrédulo y divertido ante el disparate, una carretera de cientos de kilómetros no puede ser secreta; pero mi amigo fue vehemente sobre la existencia de la carretera.</p>
<p>Meses después de aquella conversación cayó en mis manos un ejemplar de La Jornada, en ella un periodista relataba su encuentro con las columnas. Enumeró nueve, cada una con tintes de misterio. En general el artículo contaba una historia similar a la de mi amigo: La ruta empieza en Xalapa y llega a Teziutlan. Las columnas son nueve, de más de un metro de diámetro y seis de altura. La distancia entre ellas promedia poco más de un kilómetro y en la base de cada una se encuentra grabado un número de cinco cifras. La entrada a la carretera es muy difícil de encontrar y su construcción se le atribuye a un gobernador corrupto, desaparecido desde hace décadas.</p>
<p>Aquel artículo desmintió el secretismo del lugar. Aunque insistía en la dificultad para encontrarlas, era obvio que su localización no implicaba un misterio. Casualmente tuve que ir a Xalapa la siguiente semana a entrevistar a un joven escritor. Luego de terminar con el joven me quedé varios días en la ciudad. Deambulé entre bares y esquinas. En varios de esos rincones me contaron que los misteriosos pilares sí acumulan leyendas.  Algunos lugareños me aseguraron que si se conjugan y recitan los números de la base correctamente, uno puede escuchar voces de difuntos; otros me dijeron que es  la voz del gobernador la que susurra tesoros secretos desde la tumba.</p>
<p>Luego de varios días llegué a la conclusión de que las columnas no existen, ni siquiera creo que exista la carretera. No hay fotos ni vídeos, ni ninguna otra evidencia. Solo los cuentos de unos pocos testigos de segunda mano, todos ancianos y todos con el cerebro entorpecido por el mezcal. Al finalizar cada relato pedí direcciones, pero solo recibí respuestas imprecisas, casi silenciosas en la mayoría de los casos.</p>
<p><!--Solamente una vez logré una indicación. Fue por la resignada caridad del dueño de una farmacia. Su negocio llevaba varios años cerrado, y él, quién previamente me confesó poseer un remoto parentesco con el gobernador, gastaba sus ahorros en el bar. Dando tumbos salió a la calle, me indicó una dirección, masculló unas indicaciones y volvió adentro. Debía encontrar cierta salida de la ciudad, la cual me conduciría hasta la entrada de la carretera; pero luego de muchas esquinas, callejones y preguntas mal respondidas por los vecinos, terminé de regreso a la plaza de la ciudad, cansado y molesto. Cuando increpé al farmacéutico, este me escuchó impaciente, respondió con una protesta, y regresó a su vaso con mezcal.--></p>
<p>Tampoco encontré referencia alguna del gobernador responsable de la construcción. He pasado varias horas en los archivos de la ciudad, leyendo los periódicos de principios del siglo XX, pues tengo la sospecha de que el gobernador es de esa época, y lo único que he encontrado han sido sucesos conocidos o irrelevantes. Tampoco he visto mapa alguno donde esté la carretera misteriosa.</p>
<p>Pasé una semana, buscando y preguntando, hasta que desistí. Me sedujo la existencia del misterio, más que su explicación. Partí alegre e inspirado hacia la Ciudad de México, dispuesto a escribir un relato sobre una carretera secreta, terciada por columnas improbables; pero también renuncié a él.</p>
<p><!--Hace poco Jorge tuvo que pasar unos días en Xalapa, cuando en el televisor de un restaurante vio el reportaje sobre un incendio forestal en la zona. Inmediatamente me llamó para contarme la confirmación de su historia. Allí estaba la carretera serpenteante, e incluso divisó dos de las columnas entre el estruendo del helicóptero  y el humo. No recuerda muy bien la hora, ni sabe el canal.--></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Después del apocalipsis</title>
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		<pubDate>Tue, 31 May 2011 04:19:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tropiezos hacia el camino]]></category>

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		<description><![CDATA[El paisaje de una calle erosionada, donde un mendigo silencioso empuja un coche sin bebé por un planeta desierto, ha surgido simultáneamente como inspiración en la mente y pluma de escritores diversos. Aunque esta imagen es exacta,  con frecuencia la composición varía, a veces en lugar de un coche el mendigo carga con una foto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El paisaje de una calle erosionada, donde  un mendigo silencioso empuja un coche sin bebé por un  planeta desierto, ha surgido simultáneamente como inspiración en la mente y pluma de escritores diversos. Aunque esta imagen es exacta,  con frecuencia la composición varía,  a veces en lugar de un coche el mendigo carga con una foto amarillenta, otras veces no es un mendigo, sino un señor de buen vestir, y andar derrotado.</p>
<p>Cada nueva generación de escritores, se debate tratando de esquivar este relato contado miles de veces por sus predecesores; pero la historia es abrumadora e imprescindible; por lo que quienes no pueden evitar narrarla se afanan en encontrarle nuevos resquicios y nuevos escenarios. Sin embargo casi siempre falta el final genuino, el héroe (el original, del que se nutren todas las versiones) siempre muere de hambre y no en ninguna de las múltiples aventuras trepidantes a las que los autores azarosos lo someten.</p>
<p>Una diferencia fundamental, entre la realidad arquetípica y la mayoría de las alternativas, es la inexistencia de un grupo de supervivientes esperando por nuestro héroe al final de la historia. El protagonista no tendrá ni siquiera el impulso de esa esperanza. Sabrá, con total certeza, que él es el último hombre. Pese a la insistencia de los narradores en explorar otras rutas, él solo tiene la opción de esperar la muerte con tenacidad, estirando el final de la especie humana un día más, con cada amanecer.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Yo escritor</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 15:45:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tropiezos hacia el camino]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez leí que los escritores somos un poco maniáticos, que no podemos evitar escribir para decir todo lo que no se nos puede quedar dentro. Ese artículo me dejo perplejo, pues yo la verdad no considero que tenga nada relevante para compartir con el resto del mundo; sin embargo hoy lo entendí. No es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez leí que los escritores somos un poco maniáticos, que no podemos    evitar escribir para decir todo lo que no se nos puede quedar dentro. Ese    artículo me dejo perplejo, pues yo la verdad no considero que tenga nada    relevante para compartir con el resto del mundo; sin embargo hoy lo entendí. No es el    contenido sino el hecho en si. Yo me defino mediante la escritura, es mi    realización y mi paz. Mientras deje algo escrito en alguna parte, voy a saber    que mi paso por este mundo menos volátil.</p>
<p>En general nunca me he considerado un escritor muy publicable. Durante    bastante tiempo me paralizó el concepto erróneo y comprensible, de que la finalidad de un    escritor es llegar a la imprenta. Dejé de escribir por    considerarlo todo irreal e inútil. Ahora sé que no es así, la finalidad de un    escritor es escribir con todas sus fuerzas y para siempre.</p>
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		<title>Mis jardines</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 15:42:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los jardines secretos tienen una amplia tradición en muchos rincones civilizados del planeta. La verdad es que mayoría de esos jardines no son secretos, sino desapercibidos. Es cuando alguien los descubre que pasan a ser secretos, y se convierten en un hecho improbable y mágico.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los jardines secretos tienen una amplia tradición en muchos rincones civilizados del planeta. La verdad es que mayoría de esos jardines no son secretos, sino desapercibidos. Es cuando alguien los descubre que pasan a ser secretos, y se convierten en un hecho improbable y mágico.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Bloqueo</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 15:41:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para muchos de mis compatriotas, los cubanos, la palabra “bloqueo” tiene una connotación  política y hambrienta; pero para el resto de muchas personas evoca barricadas militares y barcos de guerra cortando el paso. Yo también pienso en algo parecido para esa palabra, porque generalmente lo hago cuando no consigo escribir, como en estos días. Me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para muchos de mis compatriotas, los cubanos, la palabra  “bloqueo” tiene una connotación  política y hambrienta; pero para el resto de  muchas personas evoca barricadas militares y barcos de  guerra cortando el paso. Yo también pienso en algo parecido para esa palabra, porque generalmente lo hago cuando no consigo  escribir, como en estos días. Me estoy enfrentando a un extenso muro que repele  mis adjetivos y mis ideas, pero no por ello voy a dejar de chocar contra  él, con toda la obstinación de la que sea capaz.</p>
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		<title>Las otras versiones</title>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2011 23:56:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las mentiras]]></category>
		<category><![CDATA[Tropiezos hacia el camino]]></category>

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		<description><![CDATA[Borges concibió un punto donde ocurría la convergencia de todo el planeta; no es imposible que existan otros lugares donde ocurra algo similar. Por ejemplo, en la esquina de México-xochimilco y Tlalpan, en Ciudad de México, hay un puesto de periódicos donde, ocasionalmente, alguien se desaparece. La simetría no es perfecta, pero sí probable. Hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Borges concibió un punto donde ocurría la convergencia de todo el planeta; no es imposible que existan otros lugares donde ocurra algo similar. Por ejemplo, en la esquina de México-xochimilco y Tlalpan, en Ciudad de México, hay un puesto de periódicos donde, ocasionalmente, alguien se desaparece. La simetría no es perfecta, pero sí probable.</p>
<p>Hay una aparente analogía con los célebres y abrumadores secuestros de esa ciudad; pero en un secuestro hay trauma, hay desgarramiento, pérdida y tortura. En el caso de dicha esquina, la gente simplemente deja de existir.</p>
<p>El descubrimiento sucedió hace varias semanas; yo iba en un ómnibus, cuando vi a una mujer que pasó por detrás de la caseta de periódicos, y luego no surgió por el otro lado. Pensé en una ilusión causada por el movimiento de los peatones y mi distracción. En ese momento se me ocurrió escribir un relato sobre una esquina de la Ciudad de México, donde la gente deja de existir. Decidí no hacerlo, porque me pareció un cliché bastante repetido; no obstante, durante sucesivos días, seguí fijándome en ese lugar y la ilusión se repitió varias veces.</p>
<p>El lunes pasado me bajé del ómnibus. Un poco de paranoia me mantuvo alejado de la caseta, y un el miedo por una posible recaída en la esquizofrenia me mantuvo escéptico. Me quedé observando, hasta que finalmente sucedió. Una mujer, parecida a la del primer día, pasó por delante de mi, la seguí con la vista, y de pronto ya no estaba. Fue como pestañear, no vi el momento del suceso, la mujer no &#8220;desapareció&#8221;, no ocurrió nada, simplemente dejó de existir.</p>
<p>Durante los siguientes tres días visité la esquina, estuve todo lo atento que pude, y llegué a la conclusión de que nadie desaparece, excepto la misma mujer, una y otra vez. Es una señora anónima, como de 40 años, de baja estatura, y de aspecto promedio para esta ciudad. No siempre va vestida igual, por eso la confundí con diferentes personas.</p>
<p>Ayer traté de hablar con ella, pero no me respondió, traté de detenerla tocándole un hombro, y siguió de largo, como si yo no estuviera. El contacto con su cuerpo fue extraño, el único adjetivo que se me ocurre es, vacío. Inmediatamente después, ya no estaba. Nunca he visto de donde llega, solo aparece caminando, para perderse de la misma manera.</p>
<p>Hoy también la vi, aunque no me bajé del ómnibus. Una vez más desaparecía detrás del puesto de periódicos, una vez más con una ropa distinta.</p>
<p>No creo que sea un fantasma, sino un accidente en el tiempo, quizás existan varios a lo largo del planeta y el universo, quizás el aleph de Borges era uno de esos accidentes, mucho más elaborado y complejo; también más útil y glamoroso que una mujer de mediana edad, llegando y desapareciendo en una esquina de México.</p>
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		<title>Cuando cae el silencio</title>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2011 16:11:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las mentiras]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo solía ver las voces de los dioses en todas las cosas; pero ahora las puertas están cerradas. Los dioses dejaron de hablarme, aunque sé que siguen cerca, del otro lado de la realidad. Empecé a ver sus voces en las cosas que me rodeaban, podía ser en un huerto o en las rugosidades aleatorias [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo solía ver las voces de los dioses en todas las cosas; pero ahora las  puertas están cerradas. Los dioses dejaron de hablarme, aunque sé que siguen cerca, del otro lado de la realidad.</p>
<p>Empecé a ver sus voces en las  cosas que me rodeaban, podía ser en un  huerto o en las rugosidades aleatorias de  una pared. Los sentía deambular por mi cerebro con  pasos volátiles, obvios y  vívidos. Los dioses me hablaron  muchas veces. Empecé a buscarlos, en mi búsqueda logré  deshacerme de los rigores de la  sociedad. Fui libre. Caminé sin  posesiones, como un monje, interpretando  sus presencias y sus  voluntades. Comí del suelo, y detrás de basureros, pues la realidad ya  no me resultaba necesaria. Hasta que mi familia me  encontró, y desperté  en este lugar de oprobio.</p>
<p>Estuve amarrado en una cama durante los primeros días, allí me atribularon con inyecciones en cada la madrugada, entonces fue cuando empezaron las  pesadillas. Batas blancas que me arrastraban en la noche por una calle  desierta. Yo iba desnudo.</p>
<p>Ya me dejan estar en la sala común, y me exigen que participe en  conversaciones públicas, al principio les hablé de lo que había  aprendido en mis viajes; pero los médicos me respondieron con preguntas  absurdas, totalmente irrelevantes. Luego de cada reunión cambiaban los  colores de las pastillas. Desde entonces guardo silencio, y si es necesario  hablar, les cuento detalles de mi infancia, del perro que mató mi tío, o de las noches sin dormir en una casa  llena de ruidos. Así me gano sonrisas y múltiples anotaciones en sus  libretas. Ya las pastillas no cambian de color.</p>
<p>Voy a escribir un evangelio, mi testimonio, antes de que olvide todo lo que  aprendí, antes de que todos los recuerdos, todas las visiones, se  desvanezcan en las pesadillas. Debo recordar los  mensajes divinos que logré descifrar, y los mensajes que intenté enviarles.  Lo debo escribir en mi cabeza, y no le puedo decir a nadie, porque entonces  los médicos vendrían a diluirme con más pastillas.</p>
<p>Evito a los demás pacientes, les tengo miedo. Son impredecibles y me dicen cosas ridículas, y a veces esperan respuestas.</p>
<p>Llevo demasiado tiempo aquí, aún no he encontrado ninguna manera de  escapar, y mientras  no lo logre, tengo que esquivar al Silencio, tengo  que hacerle creer que sus pastillas funcionan, que las lenguas  esqueléticas de sus soldados están llenas de sentido en mi cabeza, que puedo ser uno de  ellos.</p>
<p>A veces disfruto las medicinas. Sobre todo por la noche, hacen que las sábanas sean más agradables y frescas.</p>
<p>No logro terminar el primer capítulo de mi evangelio, no me acuerdo  si los evangelios tienen capítulos. Mi memoria se seca, me están  obligando a olvidar.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p>Anoche dormí sin pesadillas, por la mañana me felicitó un enfermero por  no gritar en toda la noche. El Silencio empieza a inundarme, me deja  insensible, me estoy convirtiendo en un fantasma.</p>
<p>Lloro todos los días. Estoy perdiendo la guerra.</p>
<p>Ayer vino mi madre, estuvo un rato, me preguntó por la comida, si me  tratan bien, si estoy cómodo; le dije que sí, me quejé de la comida, y  le agradecí el flan. Se veía contenta. Luego el doctor me dijo algo  amable que olvidé.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p>Lo único que me queda es este rincón al atardecer, donde puedo  recordar las emociones de mis descubrimientos en aquella época, cuando vivía en el límite de la realidad, y las manos divinas llegaban  hasta mi, rodeándome con huellas elocuentes.</p>
<p>Mañana me darán el alta. Escribí el evangelio en mi mente; pero lo  olvidé. Ahora soy uno de ellos, solitario y lleno de metáforas. Seguiré  escribiendo, como hacía antes, cuentos y fantasía; aunque no sé si mi  familia estará de acuerdo.</p>
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		<title>Efímero</title>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2011 16:10:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A lo lejos explotan montañas, y a tu alrededor los edificios caen a pedazos. Tienes la mirada cansada y el caminar indiferente, este planeta muere bajo tu pisada, mientras la misma música de siempre, lenta y paciente, retumba en tus oídos. Hace meses que todas las criaturas vivas quedaron sepultadas bajo cenizas volcánicas, o montañas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A lo lejos explotan montañas, y a tu alrededor los edificios caen a pedazos.<br />
Tienes la mirada cansada y el caminar indiferente, este planeta muere  bajo tu pisada, mientras la misma música de siempre, lenta y paciente,  retumba en tus oídos.<br />
Hace meses que todas las criaturas vivas quedaron sepultadas bajo cenizas  volcánicas, o montañas de lodo y piedras. Sólo quedas tu, a punto de ser abandonado, una vez más, en la órbita de  una estrella.<br />
Siempre estarás solo, destructor de mundos, inmortal y deshabitado.</p>
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		<title>Abandonados</title>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2011 16:03:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Angel Iglesias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las mentiras]]></category>

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		<description><![CDATA[La tierra soporta una nueva Edad de Hielo, el hemisferio norte ahora es inhóspito; pero en la  casa hay gente, seguramente un viejo barbudo que cuida a su nieta de 5 años, la cual está pegada al cristal de la ventana(sin que el abuelo la vea, pues la regañaría) y mira a un oso polar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La tierra soporta una nueva Edad de Hielo, el hemisferio norte ahora es inhóspito; pero en la  casa hay gente, seguramente un viejo barbudo que cuida a su nieta de  5 años, la cual está pegada al cristal de la ventana(sin que el abuelo la vea, pues la regañaría)  y mira a un oso polar que merodea fuera. El oso siente curiosidad por la luz y el olor que  sale del edificio, nunca ha visto humanos, pues hace años que emigraron al sur.</p>
<p>El abuelo y la niña fueron parte de una colonia de personas que insistieron en no permitir que la naturaleza dictara su lugar de  residencia, y pretendieron la posibilidad de vivir en los glaciares.</p>
<p>Todos los demás integrantes de la colonia murieron o renunciaron; ahora solo quedan ellos dos, el abuelo  testarudo y la niña. Ambos intentando re-inventar este mundo blanco e inhabitable. En estos  momentos, mientras la niña goza de su curiosidad con el oso, el viejo empieza a cuestionase su decisión y su testarudez ¿Qué futuro puede  tener la muchacha con él en la soledad? Todavía le queda alguna esperanza  de encontrar otra colonia más exitosa; pero se ha prometido que, si en  un año no encuentran a nadie, bajarán derrotados al sur, a buscar la  familia que les quede.</p>
<p>El oso seguramente se marchará aburrido, la niña regresará al regazo del abuelo en busca de historias sobre la época de árboles y aire libre; al rato olvidará su indisciplina y le contará que vio un oso blanco jugueteando en la nieve.</p>
<p>El abuelo comprenderá que es demasiado peligroso seguir rumiando las dudas, demasiados riesgos en este país sin humanos. Es momento de partir.</p>
<p>Partirán en busca del Sur; pero dentro de unos días ambos morirán, congelados dentro de un hueco en la nieve.</p>
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