Archivos de la categoría: Las mentiras

Precocidad abandonada

En un futuro remoto y despiadado, las grandes corporaciones van a los arrabales a comprar niños y niñas, cuyos patrones cerebrales cumplan ciertos parámetros. Los llevan para sus laboratorios, les colocan sondas mentales, imperceptibles por el niño, y los dejan jugar con los productos de la empresa, para explorar las ocurrencias de los infantes respecto

A veces las puertas son pilares

Hace varios años Jorge Albear me contó sobre las columnas de la carretera secreta de Xalapa. Resulté incrédulo y divertido ante el disparate, una carretera de cientos de kilómetros no puede ser secreta; pero mi amigo fue vehemente sobre la existencia de la carretera. Meses después de aquella conversación cayó en mis manos un ejemplar

Las otras versiones

Borges concibió un punto donde ocurría la convergencia de todo el planeta; no es imposible que existan otros lugares donde ocurra algo similar. Por ejemplo, en la esquina de México-xochimilco y Tlalpan, en Ciudad de México, hay un puesto de periódicos donde, ocasionalmente, alguien se desaparece. La simetría no es perfecta, pero sí probable. Hay

Cuando cae el silencio

Yo solía ver las voces de los dioses en todas las cosas; pero ahora las puertas están cerradas. Los dioses dejaron de hablarme, aunque sé que siguen cerca, del otro lado de la realidad. Empecé a ver sus voces en las cosas que me rodeaban, podía ser en un huerto o en las rugosidades aleatorias

Efímero

A lo lejos explotan montañas, y a tu alrededor los edificios caen a pedazos. Tienes la mirada cansada y el caminar indiferente, este planeta muere bajo tu pisada, mientras la misma música de siempre, lenta y paciente, retumba en tus oídos. Hace meses que todas las criaturas vivas quedaron sepultadas bajo cenizas volcánicas, o montañas

Abandonados

La tierra soporta una nueva Edad de Hielo, el hemisferio norte ahora es inhóspito; pero en la  casa hay gente, seguramente un viejo barbudo que cuida a su nieta de 5 años, la cual está pegada al cristal de la ventana(sin que el abuelo la vea, pues la regañaría) y mira a un oso polar

Mis niños!

El edificio tiene dos plantas, no está pintado, y es gris. Lo veo cada mañana, en mi camino a la oficina, cuando el ómnibus, lo deja atrás en uno de los tramos más veloces y menos populares de la carretera. Siempre me ha extrañado el enorme cartel, pintado con letras azules en toda la fachada