Comunista vs Anticubano
Posted on | Septiembre 15, 2009 |
Una de las cosas que más daño le ha hecho a Cuba, mi país, es aquello de “estás conmigo o contra mí”: nos han relegado a un papel de comparsa de teatro, hacemos lo que nos toca en función de un guión escrito por los que están en los grandes sillones. Eres anticastrista(que es lo mismo que contrarevolucionario, que a su vez es lo mismo que anticubano) o eres comunista y enemigo de la libertad; la diversidad está proscrita, en ninguno de los bandos hay libertad, como no puede haberla en el ejército, en ambos bandos te mandan a corte marcial por disentir.
Lo peor es que la porción del planeta que nos concierne se ha dejado llevar por esta rencilla absurda, según donde se lea, los buenos son unos y los malos otros, pero siempre está la distinción; no puede haber matices, aun cuando se intenten, pues son eliminados por los discursos.
Como en la guerra, hay que escoger bandos y hacer alianzas, por ejemplo, ahora parece ser que en Cuba la iglesia es aliada de la democracia, cuando es imposible que una institución tan eminentemente feudal pueda tener algo que ver con la libertad individual y la diversidad, de hecho son más parecidos a los stalinistas que a los demócratas, sin embargo, como el gobierno cubano persiguió a la iglesia y a los religiosos en general, entonces “somos del mismo bando”. Pues no, no lo somos, perseguimos objetivos distintos(aun cuando un integrante de la iglesia sí sea demócrata, su institución no lo es).
No podemos andar por ahí sumando gente a los bandos, solo porque en nuestro idioma estamos tan acostumbrados a los sinónimos y antónimos, parece ser que somos incapaces de pensar en más de dos dimensiones, de concebir la diversidad por mucho tiempo.
No todos somos anticastristas, entre otras cosas porque a mi me importan bien poco las ideas o “principios” de Fidel Castro, sobre todo porque como intelectual le tengo poca estima, y como persona me parece demasiado irracional. A mi me importan los derechos humanos. No quiero buscar ni encontrar enemigos, quiero libertad, pero no solo institucional, sino además en nuestras cabezas, quiero que en mi país haya una educación real, orientada al espíritu crítico y la libertad de pensamiento y de palabra.
En resumen, solo quiero democracia para mi país.
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